Theatrum hermeticum
En la desolada escena
gesta la acción el azar
de un signo incierto, al sesgar
la sala íntima y ajena
que el rumor del mar almena.
Es súbita sudestada
la que el denso aire allí horada;
cada actor es espectral,
la obra un vivo memorial,
platêa el alma, palco y grada.
Infunde la epifanía
tras el telón que clausura
en pasado esa figura
que en la bruma se perdía,
fortuita señal del día.
Y he aquí, vivificado,
lo que a Lete ofrendó el hado,
patente, presente, tierno,
sin espacio y sin gobierno,
pero en ti, y recobrado.