No llegas sola…
(El «cerco maternal» intensifica su presencia fusionándose con otras figuras)
No llegas sola: escinden las siluetas
una amalgama de íntimas matrices
subjuntivas; de amantes, por que hechices
la amenaza del yermo y lo sometas
a la curva fecunda de tu talle;
de hijas, por que en espejo, ahora volcado,
con suavidad me ampare tu cuidado,
la fértil mnemotecnia que detalle
figuras entrañables e invoque
el punto posterior que, siempre en fuga
—gerundio vivo, imagen convocante—
transverbera la tríada, es estoque
del pasado falaz que nos subyuga,
finta de niebla atrás, toque delante.