Como la gota de lluvia se entrega…
Como la gota de lluvia se entrega
a la hondura del aire solidario;
como cede la hoja identidad
a esquirlas de la luz en el follaje;
como de ésta un haz hiende niebla ciega,
cuando al espigón bate —su adversario—
la acrobacia del mar en tempestad
con la intrépida arcada del olêaje;
como la nube inerte en el añil
deriva con el viento y transfigura
—sin saber que lo pierde— su perfil:
¿está así sumergida la criatura
en el têatro confuso de este mundo?
¿sólo por ser en él pura presencia?
¿sólo por no habitar signo segundo?
¿sólo por no poder estar enfrente
de sí —creemos— sin auto-conciencia?
Nos seduce y engaña esa sordina,
de la mente a la entraña corta el puente
y nos fija al espacio en que alucina.